Plataformas en línea se transforman en las veredas de los ambulantes del turismo

Columna de opinión del director Pablo Rado. Ingeniero Comercial, empresario y dueño de Rado Hostel.

Como director de ChileSertur, asociación gremial que representa a pequeños empresarios turísticos, dejo sobre la mesa un tema de profunda importancia.

Creemos firmemente que pilares fundamentales para el desarrollo sustentable de un país son las buenas prácticas empresariales y la competencia justa bajo las mismas reglas del juego las promueven.

Cuando algunos actores no tienen que cumplir con las mismas exigencias gubernamentales básicas de otros se generan distorsiones. Los alojamientos turísticos informales generan un perjuicio directo a los empresarios, residentes, turistas, trabajadores del rubro y al estado.

El alojamiento turístico informal, en su mayoría, no tiene nada que ver con la visión utópica original de Airbnb. En esta, un residente local generaba algunos ingresos adicionales e interactuaba con un extranjero que arrendaba una pieza y compartía la cultura local viviendo una experiencia diferente.

Ahora son miles de departamentos subarrendados que se ofrecen a través de las plataformas en línea, desregulados, sin inicio de actividades, sin patente, sin pagar impuestos, generando empleos precarios y sin ninguna seguridad para el turista. Esta competencia de bajo costo está aumentando el valor de los arriendos en sectores céntricos y expulsando a sus residentes. A la fecha hay solo 703 establecimientos registrados formalmente en Sernatur para la Región Metropolitana y más de 4,000 en plataformas en línea!!

La industria formal se ha visto fuertemente perjudicada por la proliferación indiscriminada de esta oferta. Mientras los hoteles, hostales y otros inscritos en Sernatur requieren: Certificaciones T1, T6, Recepción Final, Patente Comercial, Autorización de Bomberos, SESMA, Inicio de Actividades, Contabilidad Completa, Facturación Electrónica, Pagar IVA e Impuestos a la renta; los informales no tienen que cumplir siquiera con las normas mínimas que aseguren que lo que se le ofrece al turista es lo que se le va a entregar.

Creemos que es imprescindible limitar y regular la oferta de departamentos tal como lo han hecho importantes ciudades turísticas como París, Nueva York, Ámsterdam, Tokio o San Francisco. Es aceptable que una familia tenga un ingreso esporádico cuando no se dedica normalmente al arriendo de departamentos turísticos. Lo que no podemos permitir es que algunos inescrupulosos se aprovechen de las plataformas en línea y hagan negocios de manera informal para evadir el pago de impuestos y todos los costos asociados en que se incurre al cumplir con la legislación existente.

Las formas de comercializar, pagar, hacer marketing, viajar y vivir cambian. Es necesario que la legislación apoye estos cambios y tenga un marco legal con controles y disposiciones de acuerdo a los nuevos paradigmas. Nuestros gobernantes pueden y tienen que apoyarse en los que viven la problemática y sus representantes.

¡Es hora de que nuestras autoridades devuelvan los departamentos a los ciudadanos residentes, los impuestos a sus arcas y los turistas a los alojamientos formales diseñados para ellos!

 

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